Calas blancas y de otros colores

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Las calas, pertenecientes a la familia de las Aráceas y al género Zantedeschia, cautivan por su elegancia y variedad de colores, que van desde el clásico blanco hasta los tonos vibrantes como el amarillo, rosa y violeta. Originarias de África, las calas que encontramos actuales son el resultado de cuidadosos hibridajes que han mejorado sus cualidades ornamentales.

Aunque comúnmente se las llama “flores”, las calas presentan una estructura única. Sus “flores” son en realidad brácteas modificadas llamadas espatas, que pueden tener diversos colores. Estas envuelven al espadice, una inflorescencia central que lleva las flores masculinas en la parte superior y las femeninas en la inferior.

Dentro del género Zantedeschia, pueden definirse dos grupos bien diferenciados de calas. El primero, denominado Aethiopica, se caracteriza por tener espatas blancas. Su rizoma subterráneo crece longitudinalmente bajo el suelo, produciendo hojas y flores en la parte aérea. Tiene hojas todo el año y florece a fines de invierno o principios de primavera.

El segundo grupo, Aestivas, presenta espatas coloreadas. Sus tubérculos subterráneos dan lugar a hojas y flores en verano, seguidas de un período de descanso invernal cuando las hojas se secan.

Estas diferencias no solo añaden diversidad estacional al jardín, sino también, oportunidades creativas en el diseño paisajístico. Las calas son perfectas para agregar toques de color y elegancia en arreglos florales, macetas y bordes de jardín, y conforman una elección versátil y encantadora para cualquier espacio verde.