Raleo en la huerta: cuándo y cómo
Ralear es fundamental para evitar que diferentes hongos (damping-off) dañen las plantas que crecen en los almácigos. Además, es la clave para ganar plantas fuertes.

Esta actividad consiste en retirar los plantines extra cuando nacen más semillas de las que pueden convivir cómodamente en un mismo sector.
Técnica que impide el hacinamiento y mejora la aireación. El raleo evita que surjan enfermedades; entre las más comunes: el damping-off, que provoca la debilidad del tallo y es causado por distintos hongos. Además, reduce la competencia por agua y nutrientes entre las plántulas que quedan.
Cuándo ralear
– Primer raleo: cuando las plántulas tienen dos pares de hojas verdaderas.
– Segundo raleo: cuando alcanzan 7–10 cm de altura; se dejan aquellas que queremos consumir al final de cultivo.
Cómo ralear paso a paso
1) Humedece el suelo o sustrato antes —disminuye la rotura de raíces—.
2) Tira con suavidad los excedentes a fin de no mover a los ejemplares vecinos. Con raíces muy entrelazadas, corta a ras con una tijerita.
- Qué hacer con lo que quitamos
– Aprovecha lo retirado: muchos descartes pueden consumirse como brotes tiernos; pensemos en ensaladas (rúcula).
– Los plantines que salgan con buenas raíces pueden ser trasplantados a otro sitio. Por ejemplo, albahaca, lechuga, acelga. Las plantas de raíces pivotantes, como las zanahorias, no conviene trasplantarlas.
Lo último: regar
Finalmente, luego del raleo, conviene aplicar un riego suave para asentar el suelo o sustrato y ayudar a las raíces.
