Techo verde intensivo en la terraza de una escuela
En Buenos Aires, un centro educativo sumó su terraza como espacio recreativo. La obra fue ejecutada por Wei Ingeniería con tecnología Zinco Argentina.

En un contexto donde la arquitectura contemporánea busca integrar sostenibilidad y calidad espacial, el proyecto Northlands Olivos se presenta como un ejemplo concreto y construido de techo verde aplicado a gran escala.
La intervención, realizada en 2021, en Olivos (Buenos Aires), abarca una superficie de 2000 m² y responde a una premisa clara: transformar la cubierta en un paisaje activo, funcional y pedagógico, explican desde Wei Ingeniería.
Características del techo verde de Northlands
El trabajo consistió en la ejecución de cubiertas verdes inclinadas que no solo cumplen un rol técnico —mejorar el aislamiento térmico y acústico, gestionar el escurrimiento del agua de lluvia y aumentar la durabilidad de la estructura—, sino que también construyen una experiencia espacial.
El diseño paisajístico, desarrollado por el Estudio Filippini junto con NL ARQ, propone una secuencia de volúmenes vegetales que acompañan el perímetro del auditorio y conducen hacia una terraza accesible.
Allí, el césped se combina con bancos de descanso, lo que configura un espacio de permanencia que dialoga con el entorno y fomenta el uso cotidiano por parte de la comunidad educativa.
Además, el proyecto incorporó un enfoque de paisajismo educativo: cuenta con cartelería con códigos QR que brindan contenido didáctico para los alumnos. Esto logra integrar el aprendizaje con el uso del espacio.

– Plantas elegidas
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la elección de las especies. Se utilizó un alto porcentaje de flora nativa, lo que garantiza una mejor adaptación al clima local, un incremento de la biodiversidad, menor requerimiento hídrico y un mantenimiento más eficiente.
Entre las variedades seleccionadas se encuentran carqueja (Baccharis trimera), bulbine naranja (Bulbine frutescens), dietes (Dietes vegeta / Dietes bicolor), dodonea (Dodonaea viscosa ‘Purpurea’), margarita punzó (Glandularia peruviana), glandularia (Glandularia x hybrida), lantana compacta (Lantana camara ‘Compacta’), lantana rastrera (Lantana montevidensis), pasto humo rosado (Muhlenbergia capillaris), pandorea (Pandorea jasminoides), paja colorada (Paspalum haumanii), cola de zorro (Pennisetum rupellii), filodendro (Thaumatophyllum bipinnatifidum), formio enano variegado (Phormium tenax ‘Variegatum Nana’), portulaca (Portulaca gilliesii), sangre de toro (Rivina humilis), salvia azul (Salvia guaranitica), santolina (Santolina chamaecyparissus), sedum (Sedum acre), pasto colorado (Schizachyrium condensatum), pasto palmera (Setaria sulcata), stipa (Stipa tenuissima), jazmín de leche (Trachelospermum jasminoides), verbena (Verbena rigida) y tulbagia (Tulbaghia violacea).
Cubiertas verdes habitables
El resultado es un techo verde real, tangible, que, además de mejorar el desempeño ambiental del edificio, redefine la relación entre arquitectura y naturaleza.
Este proyecto demuestra que las cubiertas verdes pueden trascender su condición de recurso sustentable para convertirse en espacios habitables dentro del diseño arquitectónico.

