Cómo controlar el grillo topo

Es una de las plagas más difíciles de eliminar. Los productos que comúnmente se emplean en las superficies deportivas no suelen estar aprobados dentro de la Línea Jardín.

Grillo topo. Foto: Adobe Stock

El grillo topo (Scapteriscus spp.) es una de las plagas más destructivas para el césped, ya que ataca directamente el sistema radicular de estas plantas. Este insecto de color marrón mide entre 3,5 y 5 centímetros de longitud en su etapa adulta.

Su ciclo biológico es de una sola generación por año. Los adultos desovan durante la primavera, y registran la mayor emergencia de ninfas entre los meses de septiembre y noviembre. Al inicio del verano, aparecen las ninfas inmaduras, las cuales completan su desarrollo a lo largo del otoño para pasar el invierno ya en estado adulto.

¿Cómo identificar el grillo topo y sus daños en el césped?

La actividad de este insecto ocurre bajo la superficie, donde excavan galerías continuas y se alimentan de las raíces y los órganos vegetales enterrados. El daño en la superficie se manifiesta a través de tres señales claras:

– Muerte progresiva de las plantas.

– Formación de sectores circulares de césped seco.

– Aparición de pequeños montículos de tierra suelta.

Para confirmar la presencia de la plaga de forma rápida, se utiliza la prueba del agua jabonosa. Al verter esta mezcla directamente en la entrada de los túneles, las ninfas y los adultos se ven obligados a salir a la superficie en pocos minutos, y esto permite verificar la infestación.

¿Cuál es el mejor insecticida para el grillo topo?

El momento de mayor vulnerabilidad del insecto ocurre a principios del verano, justo después de la eclosión de los huevos. El problema radica en que, durante esta etapa, los daños en el césped aún no son visibles y es difícil localizar los focos. Hacia el final del verano, el panorama cambia: los grillos son más grandes, desarrollan mayor resistencia a los pesticidas y cavan a mayor profundidad.

El control habitual se realiza mediante riegos con insecticidas —ecológicos o químicos, según el nivel de daño—. Sin embargo, el método presenta las siguientes complejidades técnicas.

– Capacidad de escape: el grillo topo detecta rápidamente los compuestos del insecticida y profundiza sus túneles para evitar el producto.

– Efecto a corto plazo: los tratamientos ofrecen períodos de protección muy breves.

– Retorno de la plaga: cuando el poder residual del insecticida desaparece, los insectos vuelven a la superficie y reinician los ataques.

Debido a estas dificultades, se vuelve un requisito técnico indispensable realizar una rotación constante de los insecticidas utilizados a fin de impedir que la plaga esquive el tratamiento o genere resistencia. Actualmente, dentro de la Línea Jardín, uno de los productos que mejores resultados brinda son los cebos granulados a base de fipronil.