Espacio Delfina: un jardín en una bodega mendocina

La paisajista Emiliana Alcaide comparte los detalles de esta obra, un proyecto creado para una bodega boutique, que ofrece también una exquisita gastronomía.

Foto: gentileza de Estudio Alma

El proyecto de paisajismo Espacio Delfina, ubicado en Guaymallén (Mendoza), surge con el objetivo de consolidar la identidad de una bodega a través de una propuesta que integra arquitectura, gastronomía y paisaje. Así lo explica Emiliana Alcaide, ingeniera agrónoma y paisajista a cargo de Estudio Alma, firma que llevó adelante el desarrollo del proyecto.

El diseño se desplegó sobre un predio de aproximadamente 3,3 hectáreas, de las cuales una corresponde a los espacios verdes intervenidos. La obra abarca el entorno del restaurante y el edificio de eventos; además, incluye el viñedo circundante, el cual constituye el principal protagonista de la experiencia.

Foto: gentileza de Estudio Alma

Diseño de experiencias inmersivas

Más que el diseño de un jardín, la propuesta buscó la construcción de una experiencia inmersiva en la cual el paisaje acompañe y potencie cada momento: desde una comida al aire libre hasta una degustación, un evento o una simple caminata entre las vides.

Desde el inicio, el diseño tomó como punto de partida la arquitectura proyectada y la presencia del viñedo existente. Lejos de su consideración única como espacio productivo, se lo incorporó como parte esencial del proyecto, de modo que se convirtió en el hilo conductor de los recorridos y en el escenario principal de cada experiencia.

Varios bancos de hormigón visto se distribuyen estratégicamente entre las plantas de vid. Así se generaron rincones en los que es posible contemplar el paisaje, compartir una copa de vino o disfrutar del entorno natural.

Foto: gentileza de Estudio Alma

El uso del agua como recurso paisajístico y sensorial

Uno de los elementos más importantes de la propuesta es la incorporación del agua como recurso paisajístico y sensorial. La fuente de acceso se inspiró en las tradicionales acequias mendocinas que dieron origen al oasis productivo de la provincia.

Esta estructura recibe el agua desde una pieza de hierro integrada a un muro que contiene el logotipo de la bodega. A partir de allí, el caudal se derrama hacia una acequia que recorre el jardín, de manera que aparece y desaparece entre las hileras de viñedos hasta llegar a un sector en el que se espera construir un fogón.

Foto: gentileza de Estudio Alma

Paisajismo sustentable: plantas adaptadas al clima de Mendoza

Se empleó rosa iceberg (Rosa ‘Iceberg’), salvias (Salvia leucantha, Salvia guaranitica y Salvia procurrens), verbena rastrera blanca (Glandularia platensis), glandularia violeta (Glandularia tenera), romero rastrero (Salvia rosmarinus var. prostratus), romero (Salvia rosmarinus), rhus crenata (Rhus crenata), azarero enano (Pittosporum tobira var. nanum), muhlenbergia (Muhlenbergia rigens).

Uno de los gestos más significativos del proyecto fue el trasplante de dieciséis olivos añejos (Olea europaea), de más de cincuenta años, provenientes de una finca de la familia propietaria. Su incorporación aporta memoria, arraigo y valor patrimonial al paisaje, lo cual conecta la historia familiar con el presente de la bodega. Junto a ellos, ejemplares de acacia visco (Viscoana visco) y aguaribay (Schinus molle) completan la estructura arbórea, de modo que generan sombra, escala y una atmósfera acogedora.

Obra: Estudio Alma