¿El exceso de fertilización es dañino para las plantas?

La llegada de la primavera suele traducirse en una explosión de brotes. Es uno de los mejores momentos para fertilizar. Qué peligro “esconde” hacerlo incorrectamente.

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Una de las prácticas más comunes en la jardinería es la aplicación de fertilizantes. Sin embargo, esta labor puede volverse muy peligrosa para las plantas si no se realiza de forma adecuada, ya que existe la falsa idea de que, a mayor cantidad de nutrientes, mejor será su salud.

¿Qué ocurre si nos excedemos con los fertilizantes?

Los fertilizantes aportan parte de los nutrientes necesarios para que los vegetales elaboren su propio alimento. El problema radica en que, químicamente, estos productos son sales minerales. Si se aplican en dosis desmedidas, saturan el suelo o el sustrato (maceta) y desencadenan un fenómeno destructivo.

¿Cómo ocurre esto?

En la naturaleza, el agua se desplaza hacia donde existe una mayor concentración de solutos (ósmosis). Cuando el suelo o el sustrato acumulan demasiados fertilizantes, ocurre lo siguiente:

Bloqueo hídrico: Las raíces pierden la capacidad de absorber el agua del entorno debido a la alta salinidad.

Deshidratación: El agua de la propia planta se ve atraída hacia el exterior, donde hay una mayor concentración de sales (hacia el suelo o el sustrato).

Sequía fisiológica: El ejemplar se seca desde las raíces y adquiere el aspecto característico de la falta de riego.

Por esta razón, muchas personas observan el marchitamiento y las hojas secas de sus plantas sin comprender el motivo, bajo la premisa errónea de que “nunca les faltó agua”. Recuerda que, antes de aplicar un fertilizante, leer las instrucciones de uso es fundamental.