Rolando Uría: el detrás de escena de la Salvia messii

Originaria de la zona tropical de América, te contamos quiénes le pusieron este nombre y sus posibilidades de uso en los espacios verdes.

Salvia messii. Foto: gentileza de Paul Gonzáles Arce

Desde hace más de veinte años, el Ing. Agr. Rolando Uría lleva adelante el proyecto Salviart junto al profesor Francisco Lozano. Ambos profesionales, argentinos, se especializan en el estudio del género Salvia, y concentran sus esfuerzos particularmente en el subgénero Calosphace.

El trabajo de este equipo se articula en torno a cuatro ejes fundamentales: bioprospección y búsqueda de germoplasma, cultivo y conservación de especies raras, taxonomía y mejoramiento genético.

A lo largo de este recorrido profesional, han completado más de 70.000 kilómetros de exploraciones botánicas por Latinoamérica y el Caribe, trabajando en colaboración con biólogos especializados en la materia.

Hasta la fecha, han descripto ocho especies nuevas de Salvia para la ciencia, y su colección científica ha servido de apoyo a diversos proyectos de investigación, tanto nacionales como internacionales. En paralelo, realizan aportes significativos a proyectos de ciencia ciudadana, habiendo identificado más de 500 observaciones de este género en la plataforma iNaturalist.

Su experiencia se extiende también al ámbito del mejoramiento ornamental, en el que registran más de 60 híbridos documentados. Cabe destacar que dos de ellos recibieron la prestigiosa distinción “Planta del Año”, de la Royal Horticultural Society del Reino Unido, los que se convirtieron en los primeros híbridos ornamentales argentinos en obtener este reconocimiento internacional.

La vigencia de la exploración botánica en el Neotrópico

Para poner en perspectiva la magnitud del hallazgo de la Salvia messii —cuyo crédito de descubrimiento comparte con Paúl Gonzáles Arce (investigador del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos) y Jean Capcha Ramos (investigador de Huarango Nature y de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica -Perú-)—, Uría señala que la búsqueda en esa región geográfica sigue plenamente vigente.

Al consultarle sobre cuán infrecuente es registrar una nueva variedad en estos tiempos, el agrónomo explica que, en el Neotrópico (la zona tropical de América), la descripción de nuevas especies de Salvia continúa siendo una actividad científica relevante. Como sustento de esto, detalla que, durante la década de 2010 a 2019, se incorporaron más de 40 especies nuevas al subgénero Calosphace, cifra que representa una tasa promedio superior a cuatro especies descriptas por año.

Rolando Uría. Foto: gentileza de Rolando Uría

El hallazgo digital y los tres años de validación taxonómica

El descubrimiento de esta nueva especie tuvo un origen moderno conectado con las comunidades digitales. Respecto al momento exacto del primer encuentro visual con el ejemplar y en cuanto a si advirtieron de inmediato que se encontraban ante un registro inédito para la botánica, Uría responde afirmativamente de manera categórica: “Sí. Todo comenzó con una observación en una plataforma de ciencia ciudadana en la que participamos”. El investigador destaca la claridad del diagnóstico preliminar al recordar que “desde el primer momento, advertimos que se trataba de una especie distintiva, sin registros de colecta previos que conociéramos”.

Sin embargo, el camino entre esa primera confirmación visual y el reconocimiento de la comunidad científica internacional demanda un protocolo estricto. El especialista nos explica que el proceso técnico comienza formalmente con la recolección de material vegetal y la rigurosa preparación de un ejemplar de herbario que permita documentar la especie de forma física y permanente.

Posteriormente, el equipo pasa a la fase de laboratorio y archivo: se estudian en profundidad sus características morfológicas y se las compara, exhaustivamente, con las de especies afines, recurriendo a otros ejemplares de herbario y a bibliografía especializada. Con estas evidencias consolidadas, se elabora la descripción formal de la nueva especie; y el documento científico se somete a una rigurosa evaluación por pares en una revista especializada. En el caso de la Salvia messii, Uría puntualiza que “transcurrieron tres años desde la primera observación de la planta hasta la publicación del trabajo científico”.

Repercusión internacional y el “Efecto Messi” en la divulgación científica

El impacto de la publicación superó de manera amplia las fronteras de los círculos estrictamente botánicos, y se transformó en un fenómeno global en medios de comunicación masivos.

Al indagar sobre si estimaban semejante nivel de atención pública, el profesional confiesa: “No, en absoluto. Nos ha sorprendido muy gratamente la repercusión internacional que ha tenido el descubrimiento”. El alcance del hito quedó demostrado cuando la noticia escaló a cabeceras de diversos países y logró ser incluida en las páginas de The New York Times.

Salvia messii. Foto: gentileza de Paul Gonzáles Arce

Manejo del cultivo, limitaciones ornamentales y el valor real del hallazgo

Para los profesionales del paisajismo y la jardinería que analizan la incorporación de material vegetal en espacios verdes, los datos técnicos de cultivo revelan que no se trata de una planta de uso masivo o de fácil implantación. Al evaluar las posibilidades de empleo en espacios verdes, Uría advierte que “si bien presenta cierto potencial ornamental, es una especie de cultivo difícil, de floración invernal, sensible a las heladas y al exceso de humedad ambiental”.

Desde el punto de vista morfológico, el diagnóstico para el diseño del paisaje es riguroso. El ingeniero la describe como “una planta viscosa y de porte desgarbado, cuyas flores son efímeras y duran apenas unas pocas horas”. Todos ellos, factores técnicos que, tal como señala, limitan su valor ornamental y restringen su utilización generalizada en proyectos de los ámbitos señalados. A esto se suma su requerimiento edáfico, ya que exige suelos con excelente drenaje y presenta necesidades de cultivo sumamente particulares.

A pesar de estas limitantes para la práctica comercial o el paisajismo tradicional, el verdadero propósito de la investigación trasciende la estética. Uría concluye enfatizando en que, más allá de su interés botánico intrínseco, uno de los aportes más significativos del proyecto ha sido despertar el interés del público general hacia la urgencia de conservar especies raras y endémicas en el actual escenario global de pérdida de biodiversidad.

En sus propias palabras, “el legado de Lionel Messi es tan extraordinario, que permite dar visibilidad internacional a temas científicos y ambientales que, de otro modo, difícilmente alcanzarían una repercusión comparable en los medios de comunicación masivos”.