Cuidado con el caracol gigante africano

Presente en Misiones, recientemente fue hallado en Tucumán; es peligroso para las personas, los animales y las plantas. Cómo reconocerlo y qué hacer.

Caracol gigante africano. Foto: gentileza del SENASA

El caracol gigante africano (Lissachatina fulica) fue  encontrado por primera vez en la Argentina, en el 2010, en Puerto Iguazú (Misiones). Recientemente, el SENASA confirmó su presencia en el barrio Ciudadela de San Miguel de Tucumán (Tucumán).

Considerada una de las plagas más peligrosas del mundo, en nuestro país, su hallazgo en una nueva zona debe ser comunicado obligatoriamente al SENASA (Resolución Senasa778/2004).

Hablamos de una de las cien especies exóticas invasoras más peligrosas del mundo, amenaza la salud humana, la agricultura y los ecosistemas.

Características del caracol gigante africano

– Tamaño: Es mucho más grande que el caracol común; en su etapa adulta, puede alcanzar hasta 20 cm de largo y 10 cm de ancho.

– Caparazón: Tiene una concha cónica de color castaño o marrón, con bandas longitudinales claras y oscuras irregulares.

– Forma: Su ápice (punta) es agudo, a diferencia de los caracoles autóctonos, que suelen tener puntas más romas y colores más blancos.

– Reproducción: Es hermafrodita y tiene un alto potencial reproductivo; puede poner alrededor de 500 huevos en varias posturas anuales.

Daños que provoca

– Salud humana y animal: Actúa como vector de parásitos (nematodos) que pueden causar enfermedades graves como la meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongilosis abdominal. El riesgo de infección ocurre por contacto directo con el molusco o con su baba, o a través del consumo de vegetales contaminados.

– Agricultura: Es una plaga polífaga y voraz que se alimenta de una gran variedad de cultivos, lo que genera un impacto negativo en la producción agrícola y en los ecosistemas locales.

– Ambiente: Al no tener enemigos naturales en la región, desplaza a las especies nativas y altera el equilibrio ecológico.

Cómo comunicar su presencia

Ante la sospecha de haber encontrado un ejemplar del caracol gigante africano, el SENASA recomienda no tocarlo ni manipularlo sin protección.

Para realizar la denuncia, se puede enviar un correo electrónico a dief@senasa.gob.ar o comunicarse a través del formulario de denuncias de nuevas detecciones del sitio web del SINAVIMO.

Se solicita, en la medida de lo posible, adjuntar una fotografía del ejemplar para facilitar su identificación por parte de los expertos del organismo.