El diente de león ¡se come!
Hay un chiste, que deseamos siga siendo chiste: “Si nos va mal, al menos tenemos para comer el diente de león”. ¿Lo sumamos por gusto a nuestras comidas?

El diente de león (Taraxacum officinale) es una de las plantas silvestres más conocidas y, a la vez, más subestimadas del jardín y la huerta. Identificado muchas veces como “yuyo”, en realidad, se trata de una especie comestible con una larga tradición de uso alimentario en distintas culturas.
- Desde el punto de vista nutricional, el diente de león aporta minerales, fibra y compuestos amargos que estimulan la digestión.
Qué partes son comestibles
Del diente de león se aprovecha casi toda la planta. Las hojas jóvenes se consumen crudas, en ensaladas, ya que son más tiernas y menos amargas. A medida que la planta madura, el sabor se intensifica y resulta más adecuado cocinarlas, salteadas o hervidas brevemente.
Las flores también son comestibles y se utilizan para preparar frituras, jarabes o infusiones. La raíz, una vez seca y tostada, se emplea tradicionalmente como sustituto del café.
Cuándo cosechar el diente de león
El mejor momento para recolectar hojas es en otoño y a comienzos de la primavera, cuando la planta aún no floreció. En ese estado concentra menos compuestos amargos y tiene una textura más agradable.
Importante: es fundamental cosechar en lugares libres de contaminación y sin uso de agroquímicos.
Una planta para mirar de otra manera
Más allá de su valor culinario, el diente de león cumple un rol ecológico importante: florece temprano, atrae polinizadores y crece con facilidad en suelos compactados donde a muchas plantas les sería difícil desarrollarse.
Agradecemos el asesoramiento técnico de Gabriela Escrivá (Téc. en Floricultura y Jardinería —EcoEducativa—).
