Huerta. ¿Que conviene más? ¿Semillas o plantines?

Te explicamos cuándo es mejor sembrar directamente y cuándo usar plantines. Por qué no todas las plantas son iguales.

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La primavera es la estación más atractiva para sembrar y plantar una gran variedad de especies, tanto para consumo fresco como para conservar y deleitarnos durante todo el año. ¿La razón? Todos la sabemos: es la temporada que ofrenda la mayor diversidad de sabores.

Sin embargo, antes de lanzarse a la tarea, conviene hacer una pausa y comprender una diferencia esencial entre optar por semillas o por plantines. ¿De qué depende esta elección?

Semillas versus plantines

Las semillas son más económicas; sin embargo, requieren paciencia y ciertos cuidados en sus primeros días. Por ejemplo, no debe faltarles humedad.

Algunas deben sembrarse directamente en el lugar donde se desarrollará la planta, ya que no toleran el trasplante (siembra directa). Otras pueden iniciarse en un sitio provisorio —como una bandeja de germinación— y luego trasladarse a su lugar definitivo (siembra indirecta). En tanto, hay especies que se adaptan bien a ambos métodos.

Los plantines, en cambio, son pequeñas plantas que toleran el trasplante. Se ofrecen en macetas o bandejas multiceldas (plugs) listas para pasar directamente al suelo o a un recipiente más grande. Suelen tener una mayor tasa de éxito y permiten ganar tiempo en el proceso de cultivo.

¿Cuál conviene?

Desde el punto de vista del cultivador, la elección depende, básicamente, de la experiencia y del tiempo disponible.

Ahora, si contemplamos la perspectiva de la planta, debemos señalar que algunas especies se adaptan mejor a un método que a otro. Por ejemplo, la zanahoria requiere siembra directa, mientras que el tomate se beneficia de una siembra indirecta. Este, al ser trasplantado a su lugar definitivo, puede desarrollarse con mayor comodidad, sin la competencia cercana de otras plantas. Otras especies, como la albahaca, se acomodan bien en ambos casos.