La rosa más vendida en la Argentina

De floración prolongada, la rosa ‘Iceberg’ se convirtió en una de las favoritas de nuestros jardines y en un clásico de los viveros de todo el país.

Rosa ‘Iceberg’. Foto: gentileza de Los Álamos de Rosauer

Símbolo de elegancia y resistencia, esta rosa es la variedad más cultivada y vendida en el ámbito nacional. De origen alemán -fue creada en 1958 por Reimer Kordes-, pertenece al grupo de las floribundas, conocidas por florecer en ramilletes. Su nombre hace honor al blanco puro de sus pétalos.

Por qué la rosa ‘Iceberg’ es un clásico en los jardines argentinos

La ‘Iceberg’ es un arbusto vigoroso y compacto, que puede cultivarse tanto en el suelo o en macetas. Se elige con frecuencia para armar macizos. Florece de forma continua desde la primavera hasta el otoño y soporta bien las variaciones de temperatura típicas de los países templados.

Su éxito se debe, en gran parte, a que tiene una mayor resistencia a las plagas y enfermedades comunes del rosal (Rosa sp.). Esta fortaleza la convierte en una opción ideal para quienes buscan belleza sin grandes exigencias de cuidado. No obstante, se aclara que no es inmune al ataque de pulgones u hongos, aunque sí es un poco más rústica que muchos otros rosales.

Cuidados básicos para disfrutar de su floración todo el año

Para mantener su vigor y floración constante, esta preciosa rosa necesita pleno sol y un suelo o sustrato fértil, con buen drenaje y rico en materia orgánica. Además, requiere que el pH del suelo o sustrato sea ligeramente ácido (pH cercano a 6).

Hay que regarla pocas veces, pero de manera abundante para que genere raíces profundas. ¿Cómo se hace el riego? Directamente al pie de la planta a fin de evitar mojar el follaje. De esa manera, se procura eludir la aparición de enfermedades fúngicas.

Entre las plagas más comunes, se cuentan los pulgones y las hormigas cortadoras, que pueden aparecer durante la brotación (primavera). En cuanto a los hongos -enfermedad más común en los rosales-, la prevención pasa por mantener una buena ventilación en el interior de la planta -podar para que no esté muy compacto el follaje- y evitar el exceso de humedad.

Con estas medidas simples, la ‘Iceberg’ ofrece flores sanas y abundantes gran parte del año.