Plantas medicinales: qué debes saber antes de utilizarlas

El consumo de plantas con fines medicinales es tan delicado que muchos investigadores y profesionales (médicos, farmacéuticos), prefieren no sugerir su consumo al público en general.

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Existen muchísimas notas sobre plantas medicinales. En la mayoría de ellas, directamente se habla de las propiedades de las plantas y cómo consumirlas. Sin embargo, la realidad es que, cuando se quiere armar una nota sobre el tema, muchos de los profesionales calificados prefieren no hablar de eso.

El motivo —explican— es que el consumo de plantas con fines medicinales es muy delicado porque, así como curan, pueden dañar.

Qué dicen estos expertos

Las plantas medicinales contienen sustancias activas capaces de generar efectos beneficiosos en el organismo. Estas sustancias —como los alcaloides, flavonoides, terpenos o aceites esenciales—, beneficiosas para la salud, han sido aprovechadas durante siglos por distintas culturas.

De hecho, la ANMAT —el organismo que regula los medicamentos en la Argentina— utiliza el término “medicamento herbario” para referirse a los productos elaborados con plantas medicinales.

Sin embargo, algunas plantas muy comunes para uso medicinal pueden resultar tóxicas si son utilizadas incorrectamente. Por consiguiente, la consulta médica resulta indispensable antes de comenzar cualquier preparación con plantas medicinales.

Qué debes saber antes de utilizar plantas medicinales

Diferenciar entre uso interno y externo. Tomar una infusión o realizar una ingesta de la planta (cruda o cocida) implica incorporar principios activos que actúan en todo el organismo. En cambio, una aplicación sobre la piel actúa en la zona afectada o se absorbe, según el tipo de compuesto y la preparación utilizada.

Las plantas pueden interactuar con medicamentos. Las especies medicinales contienen compuestos químicos que pueden alterar el efecto de medicamentos recetados. Por eso, es imprescindible informar al médico o farmacéutico si se emplea alguna planta con fines terapéuticos.

Prestar atención al nombre y al origen de la planta. El nombre vulgar puede variar según la región o la comunidad. Para evitar errores, conviene conocer el nombre científico y asegurarse de que la planta provenga de una fuente confiable —por ejemplo, que el cultivo no esté contaminado con agroquímicos—.

Finalmente, se recomienda evitar su uso en niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas. En estos casos, ciertas plantas pueden estar contraindicadas.

Agradecemos el asesoramiento técnico del Dr. Hernán Bach, curador del Museo de Farmacobotánica de la UBA e investigador del INTA.