¿Poner café en las macetas? Por qué puede dañar tus plantas
Aunque parezca un gesto ecológico, el café fresco puede perjudicar las raíces. Te contamos qué procesos biológicos se activan y cómo convertirlo en un aporte real para tus plantas.

Es común ver que los restos de la preparación de una taza de café se desechan directamente dentro de una maceta que luce una planta. La idea detrás de este gesto suele estar asociada a una intención ecológica y bienintencionada: aportar nutrientes de manera natural. Sin embargo, lo que parece una ayuda puede convertirse en un problema serio para el desarrollo del ejemplar.
El café, al igual que la yerba, el pasto recién cortado o cualquier otro residuo orgánico fresco, no debería utilizarse como sustrato directo. Es importante recordar que antes debe compostarse. ¿Cuál es el fundamento de lo dicho? Mientras ese material continúa descomponiéndose, ocurren una serie de procesos biológicos que afectan negativamente a las raíces.
Lo primero que sucede es que distintos microorganismos comienzan a descomponer ese residuo. Para hacerlo, necesitan dos elementos esenciales: oxígeno y nitrógeno. Ambos están presentes en el sustrato, aunque no en cantidades infinitas. Así, se desata una competencia por estos recursos entre los microorganismos y la propia planta.
El oxígeno es fundamental para que las raíces puedan respirar. El nitrógeno, por su parte, es uno de los nutrientes más consumido por la planta. Al disponer de menos oxígeno y nitrógeno, las hojas cambian de color (se tornan amarillentas), y su sistema radicular se debilita.
- Como si esto fuera poco, cuando el café se descompone, también se liberan sustancias tóxicas para la planta (fitotóxicas), que agravan aún más el problema.
Por eso, aunque el gesto de reciclar orgánicos en las macetas con plantas parezca ecológico y generoso, el quid está en el compostaje. Solo cuando esos materiales alcanzan un estado biológicamente estable y maduro, pueden aportar beneficios reales a la vida que alberga esa maceta.