Un jardín minimalista en Nordelta
Obra del Estudio Jorge Bayá Casal en asociación con la paisajista María Pueyrredon, este espacio reúne todo lo que la familia soñó.

El proyecto comenzó en 2023 y se construyó en 2024, en un lote de 1300 m2, del Barrio Golf de Nordelta. Una casa soñada por sus propios dueños, que son, además, arquitectos. Ambos se dedicaban a la decoración de interiores y así conocieron a los paisajistas Jorge Bayá Casal y María Pueyredon en un trabajo en común.
Cuando comenzaron a construir su hogar en Nordelta, los propietarios sabían que el jardín era parte indivisible del diseño de toda la casa. Ellos concibieron una casa minimalista. La planta baja casi libre, solo separada del exterior por amplios ventanales corredizos, cuya carpintería se mimetiza con los colores elegidos para los muros y los pisos: todo en tono claro marfil.

El jardín de una casa minimalista
Los dueños tenían ideas muy claras: querían también un jardín minimalista. Pocas plantas, pero bien elegidas y ubicadas. Colores engamados en los grises y lavandas, con algunos pocos toques de color. Texturas suaves y contrastantes, pero que, asimismo, dieran unidad visual al conjunto.
Los paisajistas entendieron el encargo. El aspecto visual del jardín era esencial para que se integrara en una unidad coherente con el espíritu de la casa minimalista.

– Primer desafío
El desafío fue tratar diferentes temas del jardín manteniendo la unidad del mensaje. Por un lado, el frente hacia la calle pública es una gran pared ciega, que esconde un patio interior. La vivienda mira al patio y queda, al mismo tiempo, protegida por un neto y amplio muro color claro.
Por otra parte, el patio interior, que se conecta de manera directa con la recepción de la casa como si fuera una extensión de esta, y, finalmente, el jardín, propiamente dicho, que también se una con transparencia directa entre el patio y la recepción a fin de generar una sensación de gran fluidez espacial con la pileta. Esta, tratada como un gran estanque, revestida en mármol beige, está bordeada por un deck ecológico color claro, que se integra a una gran área de quincho y parrilla.
Una de las cosas más destacables del jardín es que el living, con sus amplios ventanales (uno hacia la pileta y otro hacia el patio interior), parece flotar en el piso de binder de dolomita que domina las superficies exteriores: patio interior y borde de pileta.

– Las plantas elegidas
En ambas superficies áridas —el patio interior y el borde de la pileta—, se generan jardines de pocas plantas, elegidas según el asoleamiento: sombra en el patio interior, con dietes (Dietes spp.), muelembeckias (Muehlenbeckia spp.), lirios (Iris spp.) y un gran olivo centenario (Olea europaea), que se implantó como una escultura viva. Y pleno sol en la pileta, con una sucesión de lavandas (Lavandula spp.), achilleas (Achillea spp.), santolinas (Santolina spp.), carquejas (Baccharis trimera) y stipas (Nassella spp.), todas en el marco mineral del binder.
Además, dos casos especiales esperaban en la planta alta: un gran techo verde sobre la cubierta del quincho, que es, a su vez, la expansión de la suite principal; otro techo verde sobre las cocheras; y un jardín vertical que se ve desde la suite como fondo de cama, detrás del vidrio laminado de seguridad que la separa de un pequeño patio exterior.

El techo verde fue pensado como un gran rectángulo de binder de dolomita, con un marco rectangular de plantas a modo de pradera; entre ellas, santolinas (Santolina spp.), stipas (Nassella spp.), sedum (Sedum spp.), oréganos (Origanum spp.), gauras (Gaura spp.) y chloris (Chloris spp.).
El jardín vertical fue tratado como una superficie de texturas y colores, con soleirola (Soleirolia soleirolii), plectranthus (Plectranthus spp.) y ophiopogon (Ophiopogon spp.).
El patio se acompañó con macetas de color neutro y diseño contemporáneo que contienen alpinias (Alpinia spp.), boj (Buxus spp.) y jazmines (Jasminum spp.).
En el jardín se plantaron timbóes (Enterolobium contortisiliquum), jacarandás (Jacaranda mimosifolia), acer (Acer buergerianum) y taxodios (Taxodium spp.) para tamizar las vistas de las casas vecinas. Una cortina de cipreses (Cupressus spp.) oculta las ventanas indiscretas y se agregaron unos tamariscos (Tamarix gallica), que se destacan por su floración rosa apagado y su textura foliar suave y espumosa.
Obra: Estudio Jorge Bayá Casal

