Valeria Churba nos cuenta cómo preparar la huerta de primavera

Especialista en cultivos urbanos donde los vegetales comestibles son los protagonistas, habla además sobre qué planta y cómo cuida su huerta durante la estación más colorida del año.

Valeria Churba. Foto: gentileza de Valeria Churba

Se acerca una de las épocas más esperadas para quienes disfrutan de la huerta: la primavera. Con el aumento de las temperaturas y las horas de luz, muchas plantas aceleran su crecimiento, florecen y comienzan a producir frutos.

Para conocer cuáles son las tareas que conviene realizar antes de que comience la nueva temporada, conversamos con Valeria Churba (Licenciada en Ciencia Ambientales), quien comparte algunas claves para preparar el suelo, planificar las siembras y mantener los cultivos saludables.

Cómo preparar el suelo de la huerta antes de la primavera

Una buena temporada comienza por el suelo. Antes de incorporar nuevos cultivos, Churba recomienda retirar las malezas y aportar materia orgánica para mejorar la estructura y la fertilidad de la tierra.

Una buena temporada comienza con una adecuada preparación del suelo, señala la especialista, y destaca entre los abonos orgánicos el compost y el humus de lombriz.

Cuándo empezar a sembrar en primavera

Si el objetivo es llegar al verano con una huerta abundante, lo ideal es comenzar las siembras a fines de agosto o durante septiembre. En esta primera etapa, explica Churba, una buena alternativa es realizar los cultivos en almácigos, ya que permiten proteger los brotes de los últimos fríos y controlar mejor sus condiciones de crecimiento.

Cuando la siembra se realiza más tarde, también es posible recurrir a plantines adquiridos en viveros, una opción práctica para adelantar el desarrollo de los cultivos.

Qué plantar en la huerta durante la primavera

Entre las principales hortalizas que pueden incorporarse durante esta temporada se encuentran el tomate (Solanum lycopersicum), la berenjena (Solanum melongena), el zapallo (Cucurbita spp.), el pepino (Cucumis sativus), el melón (Cucumis melo) y morrón o pimiento (Capsicum annuum).

También es un buen momento para incorporar distintas plantas aromáticas, como la albahaca (Ocimum basilicum), la lavanda (Lavandula spp.), el romero (Salvia rosmarinus), la salvia (Salvia officinalis), el ciboulette o cebollino (Allium schoenoprasum) y el orégano (Origanum vulgare).

La elección dependerá, entre otros factores, del espacio disponible y de las condiciones de luz y temperatura del lugar.

Cómo mantener una huerta saludable en primavera

Con los cultivos en marcha, comienza otra etapa: el mantenimiento. Para Churba, una de las claves es elegir plantas de estación y asegurarse de que puedan cubrir sus necesidades básicas: Suficiente luz solar, riego, espacio y nutrientes.

Pero el cuidado de la huerta no termina en las necesidades individuales de cada planta. La especialista también recomienda promover la biodiversidad mediante la combinación de diferentes hortalizas y aromáticas. Incorporar especies variadas ayuda a crear un entorno más equilibrado y ofrece recursos para atraer insectos beneficiosos.

Las flores también forman parte de sus diseños. Churba cuenta que le gusta incorporar especies de flores amarillas o naranjas, como la caléndula (Calendula officinalis) y los copetes o tagetes (Tagetes spp.).

El riego, una tarea clave durante la primavera

A medida que aumentan las temperaturas, el suelo puede perder humedad con mayor rapidez y el riego adquiere especial importancia.

Sin embargo, no existe una frecuencia que sirva para todas las huertas. La frecuencia dependerá de las condiciones del suelo, el clima, la exposición al sol y las necesidades de cada cultivo, explica Churba. Por eso, más que establecer una cantidad fija de agua, recomienda observar la humedad de la tierra y evitar tanto la falta de agua como el exceso.

Preparar la huerta con anticipación permite comenzar la primavera con mejores condiciones para los nuevos cultivos. Planificar las siembras, acondicionar el suelo y prestar atención a las necesidades de cada planta favorece una cosecha más abundante y, al mismo tiempo, permite disfrutar del proceso y aprender del contacto cotidiano con la naturaleza.